El bote artesanal:
Un cambiante cruce de influencias

Registra la presencia del bote artesanal como un testimonio pictórico-histórico.

Retratar una forma de vida en extinción, más allá de una posibilidad pictórica, es una práctica dentro de la historia del arte que nos manifiesta la inquietud particular de un artista además de permitirnos detectar ciertas mutaciones que aluden a la cultura referida.

Si nos remontamos a la Europa central de mediados del siglo XIX, notamos que los impresionistas tenían, entre otras cosas, una aproximación nostálgica hacia el paisaje campestre debido a la industrialización y urbanización que afectaron a Europa en aquellas décadas. Fueron estos artistas quienes vieron en la naturaleza un refugio para contrarrestar los ruidos y efectos de la modernización.

En Latinoámerica durante esa misma época, este sentimiento nostálgico y romántico hacia el paisaje estuco ligado a una profunda curiosidad científica en aquellos artistas extranjeros que pasaron por la región, muchas veces a bordo de las exploraciones científicas. Estos artistas retrataron el paisaje cordillerano, central, o costero del centro. Pos Chile pasaron figuras como Juan Mauricio Rugendas, Ernesto Charton de Treville, Molinelli, y Alejandro Cicarelli entre otros. Gracias a sus registros hemos podido configurar una imagen visual del pasado y de un periodo de nuestra historia.

Es quizás esa misma inquietud por retratar un estilo de vida que está mutando y eventualmente desapareciendo, lo que ha llevado al joven artista Matías Vergara a investigar, entrevistar y documentar vidas de pescadores de nuestro litoral durante los últimos cinco años. Su intención es configurar un cuerpo de trabajo pictórico en el que el bote artesanal es el protagonista principal. Este tipo de embarcación es muy particular a la costa chilena, fruto del legado prehispánico y de la influencias europeas post conquista, ha configurado a lo largo de los siglos un estilo de vida especial, donde se entrecruzan las fuerzas de la naturaleza con las expectativas del pescador en un bote dinámico e impredecible. Ese bote es que esta viviendo el recambio de infraestructura y técnica que afectan inevitablemente a las industrias artesanales.

Para quien observa esta mutación con un ojo sensible es inevitable que aflore un sentimiento de nostalgia al ver desaparecer esas embarcaciones de madera con sus colores brillantes que han coloreado por décadas el paisaje costero. Y es interesante que el ojo de sea de una persona joven ya que nos hace darnos cuenta de la identidad o proceso de recobrarla no es exclusivo de quienes la han formado, sino que es una motivación de quienes la ven partir, justamente por experimentar esa sensación de pérdida.

En este caso, se trata de nostalgia realista que no pretende detener el tiempo o la lógica de todo progreso, sino que quiere documentar lo que esta mutando y no dejar que la extinción se pase a una desaparición. La memoria requiere de un soporte para recordar, y esa es la tarea de a la cual Vergara se ha dedicado. Así, el libro pasa a ser la culminación de este esfuerzo, convirtiéndose en una oportunidad para detenernos en el tiempo y otorgarle a este personaje un lugar en nuestra historia visual.

“Para quien observa esta mutación con un ojo sensible es inevitable que aflore un sentimiento de nostalgia al ver desaparecer esas embarcaciones de madera con sus colores brillantes que han coloreado por décadas el paisaje costero”

Loreto Buttazzoni.