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Exposición arte espacio

Nadadoras a la espera de una supuesta competencia.

Jóvenes atletas listas para lanzarse al agua protagonizan la muestra de Matías Vergara en la galería de Alonso de Córdoba.

 

El agua está presente en la mayoría de los trabajos de Matías Vergara. No tiene muy clara la razón, pero tampoco se lo cuestiona demasiado, prefiere seguir su intuición , dejarse, llevar, tal como el escurridizo elemento. Y en eso estaba cuando hace cuatro años pintó la primera tela de “nadadoras”, la exposición que exhibe en la galería Artespacio (Alonso de Córdoba 2600).

Mujeres con lentes y gorros de baño protagonizan los 16 cuadros que conforman la muestra.

Lo curioso es que ninguna de ellas esta efectivamente nadando. Todas se encuentran tomando posición, observando el lugar en el que se sumergirán, a la espera de una supuesta competencia. Instantes que fueron escogidos por el artista precisamente por la presión que cargan.

“La vida es una toma de decisiones permanentes. Ninguna de mis nadadoras está en plena carrera, porque están justo en ese momento que se debe elegir y luchar por algo. Están a punto de tirarse a la piscina de la vida, de ingresar en esta eterna competencia, y lo están pensando”, explica Vergara.

 

Pintura al Límite

Junto a las telas, expone 6 esculturas en madera y bronce, que también tratan de seres acuáticos: “cuando nadamos estamos en un medio que no es el nuestro y para sobrevivir tenemos que ser perseverantes y resistentes. Algo que hacemos todos los días de la vida”, agrega el artista.

Sin embargo, para él, “Nadadoras” no sólo tenía por objetivo reflejar ciertos episodios de la vida, sino también ser el resultado de una reflexión e investigación en torno a la plástica. Con este trabajo, Vergara dejó de lado la perspectiva para dedicarse a la bidimensionalidad, tratando la relación existente entre la mancha azarosa y la figura humana.

“Aquí juego con el límite de la pintura. No invito a que se metan dentro del cuadro, más bien creo una distancia óptica: las nadadoras están en una posición momentánea, mirando hacia afuera. Además, la pintura se justifica como soporte. Lo que contiene la tela es líquido, la gestualidad propia del agua, de la humandad”.