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Libro Nadadoras
Gonzalo Cienfuegos

La superficie de la tela, estimula al creador a proponer una estrategia visual que le permita dar cuenta de una sintaxis que explique los sentimientos, emociones y pensamientos. Las alternativas son enormes, desde la iconográficas, hasta las configuracionales, donde el artista tendrá que elegir alguna, y abandonar otras. No es tarea fácil seleccionar, dentro del amplio espectro de alternativas, aquellas que le serán más propias.

Matías Vergara opta por la bidimensionalidad de la tela, dejando de lado el concepto de la perspectiva y el cubo escenográfico. Esto implica abandonar el modelado volumétrico, para referirse a las estrategias gráficas, como de su obra.

La pintura se presenta a si misma en su calidad material y color, que intenta cubrir una superficie que atrapa la emoción del espectador, con la sensualidad de lo visual.

Es sin duda esta relación entre pintura, y grafica, donde radica la fuerza de su obra.

La tensión pigmento soporte que expresa la materia pictórica es cruzada por una imagen que describe en rasgos esenciales una figura femenina.

Tomando el agua y su bañista como estrategias para abordar el tema del movimiento, la sensualidad, la transparencia, el color, la nobleza de los materiales como el lino natural, la mancha de pintura en su plena espontaneidad, como los trazos precisos que van dando cuenta de una mano entrenada en la descripción del modelo.

La Armonización de distintas texturas, silenciosas algunas y agresivas otras, cruzadas por las líneas rectas puras y planos de color, donde la protagonista se desdobla generando una realidad visual compleja, donde el azar participa como socio fundamental en el resultado de la obra.

Agua, tranparencia y seducción son los atributos con los que Vergara atrapa una realidad furtiva, donde la velocidad del movimiento parecen intentar permanecer en la retina, reafirmadas por la materialización de éstas condiciones en esculturas que buscan en el volumen real, extender su presencia ante nosotros.